Picasso visita al Greco

Fecha: Desde el 08/06/2022 hasta el 25/09/2022
Días de vigencia:
Horario: Del 1 de marzo al 31 de octubre: de martes a sábado, 9.30-19.30 h.; domingos, 10.00-15.00 h.
Sede: MUSEO DE EL GRECO
Lugar: Toledo (TOLEDO)
Categoría: Exposiciones 
Institución organizadora: Museo del Greco

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Adelantándose a la conmemoración del 50º aniversario de la muerte de Pablo Picasso, el Museo del Greco recibe por primera vez en su historia dos obras del gran artista malagueño, para quien El Greco fue fuente de inspiración a lo largo de toda su vida.

Las dos obras de Picasso llegan al Museo del Greco por medio de un intercambio institucional con el Kunstmuseum Basel (Basilea, Suiza). Así, el museo toledano ha prestado tres obras del célebre Apostolado del Greco para que participen en la exposición 'Picasso-El Greco', que se celebrará del 11 de junio al 25 de septiembre de 2022 en el museo suizo. Las obras prestadas son 'San Juan', 'San Bartolomé' y 'San Simón'. A cambio, el Museo del Greco recibe las dos pinturas de Picasso, que en 2015 ya visitaron el Museo Nacional del Prado: 'Mujer con sombrero sentada en un sillón' y 'Venus y el amor'.

Picasso, figura imprescindible del siglo XX, recibió una completa formación artística desde la cuna, ya que su padre, José Ruiz Blasco, tuvo una amplia carrera como pintor académico. Por ello, desde su fase de estudiante en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, sus visitas al Museo del Prado se harán habituales. Así, estableció un profundo vínculo con
los maestros antiguos, especialmente Velázquez y El Greco, a los que revisitará durante toda su vida. En una hoja llena de esbozos y dibujos, un jovencísimo Picasso, que aún no pasaba de los veinte años, escribió, en 1898, una lacónica frase que resume su postura: “Greco, Velázquez, inspirarme”.

Un antes y un después se produjo cuando contempló la ‘Visión del Apocalipsis’ de El Greco, que entonces pertenecía a otro admirador del artista cretense, Ignacio Zuloaga. Esta original obra será, junto a Cézanne, el arte africano y el arte ibérico, influencia indispensable para llegar a ‘Las señoritas de Aviñón’ (1907), la culminación de los propósitos rupturistas de Picasso y el primer cuadro cubista. En su madurez, Picasso volverá a El Greco constantemente, ya sea imitando sus tipologías (como el retrato de tres cuartos) o reinterpretando su obra.
 

Mujer con sombrero sentada en un sillón

1941-1942, óleo sobre lienzo.

El retrato presenta una disposición tradicional de tres cuartos, y transforma y deforma los elementos formales del cuerpo y del rostro dividido prácticamente en dos partes bien diferenciadas. La musa es la fotógrafa y artista francesa Dora Maar (1907-1997), con quien Picasso mantuvo una historia de amor durante casi 10 años (1935-1945) coincidentes con un turbulento periodo a nivel político y social. Son los años de la Guerra Civil española (1936-1939) y la II Guerra Mundial (1939-1945), correspondientes con la etapa de los Años de la Guerra (1937-1950) de la producción artística de Picasso. Son años de dolor, preocupación y sufrimiento por los conflictos bélicos, lo que se refleja en su producción. El estilo es cubista expresionista con dosis de surrealismo, con los que el artista experimenta.

El retrato ha sido uno de los géneros más importantes de la pintura europea desde finales de la Edad Media. En España, la evolución del género a lo largo de los siglos ha forjado una tradición de pintura de retrato de personalidad fuerte y singular. El Greco se ha consagrado como introductor en nuestro país del retrato psicológico, es decir, del retrato que muestra algo tan sutil y difícil de captar como la vida interior de las personas. Una gran aportación del cretense a la historia española del retrato y que, sin duda, Picasso recoge y transforma.

El retrato de Mujer con sombrero sentada en un sillón se ha ubicado en la Sala del Apostolado, en diálogo con esta célebre obra del Greco realizada también en su etapa final (ca. 1608-1614), y considerada la versión más majestuosa de las que se conservan. Con las figuras del Apostolado, el retrato de Picasso comparte la tradicional disposición de tres cuartos o medio cuerpo, el fondo neutro en tonos grises, la monumentalidad formal y expresividad psicológica, y el fuerte contraste cromático.

 

Venus y el amor

1967, óleo sobre lienzo

La obra representa un tema mitológico clásico, Venus la diosa del amor y Cupido su compañero infantil. El estilo se caracteriza por pinceladas rápidas, grandes e impulsivas. Esta es la etapa final de Picasso, los últimos años del artista que, desde 1961, vive recluido en Mougins (sur de Francia) con el que será su último amor, su esposa Jacqueline Roque (1927-1986). Ella es la mujer retratada, su nueva musa de ojos oscuros, altos pómulos y perfil clásico, rasgos habituales en sus últimas pinturas.

En esta última etapa, que abarca desde 1954 hasta su muerte en 1973, Picasso realiza versiones de obras maestras, en un arriesgado diálogo con los grandes maestros del pasado. Para esta obra, el genio malagueño pudo inspirarse en la Venus del espejo de Tiziano pero también en el trazo veloz y cada vez más suelto, como inacabado, de las últimas obras del Greco, de las que el Apostolado o el San Bernardino de Siena de este museo son ejemplos significativos.

Por este motivo, el cuadro Venus y el Amor ha sido ubicado en la Sala de la Biblioteca, frente al San Bernardino de Siena, característico de la producción final del Greco, con su original lenguaje, cada vez más visionario e irreal.
 

 

 

 


 

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